La toxina botulínica funciona bloqueando temporalmente la señal nerviosa que provoca la contracción muscular, relajando los músculos faciales, lo que suaviza la apariencia de las arrugas y líneas de expresión.
Los efectos de la toxina botulínica suelen ser visibles en pocos días posterior al tratamiento, lo que permite una mejora rápida en la apariencia facial.
La durabilidad varía en función de cada persona, pero por lo general el músculo recupera su actividad a los 4 meses.



